La plasticidad neuronal se define como la capacidad de los sistemas neuronales para modificar la fuerza y estructura de sus conexiones mediante ajustes a nivel molecular, celular y de red, con el fin de permitir cambios funcionales.
La plasticidad sináptica, en particular la potenciación a largo plazo (LTP) y la depresión a largo plazo (LTD), representa una modulación bioquímica de la eficiencia sináptica, inducida por vías de señalización dependientes de Ca2+ en la neurona postsináptica.
La plasticidad estructural incluye procesos de crecimiento dendrítico, sinaptogénesis y poda, que ajustan la conectividad neuronal a largo plazo.
Formalmente, el ajuste del peso sináptico puede describirse mediante reglas de aprendizaje hebbianas, donde la fuerza sináptica \( w_{ij} \) entre las neuronas \( i \) y \( j \) se modifica como función de la actividad simultánea:
\[ \Delta w_{ij} = \eta \cdot a_i \cdot a_j \]
donde \( \eta \) es la tasa de aprendizaje y \( a_i, a_j \) son las activaciones de las neuronas.
La plasticidad neuronal es fundamental para las funciones cognitivas y se investiga intensamente en neurociencia e inteligencia artificial.
Definición:
«La plasticidad neuronal es la capacidad del sistema nervioso para adaptar su estructura y función mediante cambios dependientes de la actividad, con el fin de permitir el aprendizaje, la memoria y la adaptación.»
Fuente:
Citri, A., & Malenka, R. C. (2008). Synaptic Plasticity: Multiple Forms, Functions, and Mechanisms. Neuropsychopharmacology, 33(1), 18–41.