El aprendizaje auto-supervisado con grafos es un método en el que los ordenadores aprenden a reconocer relaciones en redes complejas, sin que se les proporcionen todas las respuestas de antemano.
Imagina que tienes una gran red de amigos que se conocen entre sí y quieres descubrir quién pertenece a qué grupo o quién tiene intereses similares, sin que nadie te diga qué grupos existen.
El ordenador utiliza la estructura de la red, es decir, cómo están conectados los nodos (por ejemplo, personas), para descubrir patrones y similitudes de forma autónoma.
Así puede predecir nuevas conexiones, identificar nodos importantes o entender estructuras complejas, y todo ello sin muchos ejemplos etiquetados.