Un equipo crea una IA que responde automáticamente a consultas de clientes.
Pero por diversión (y por “identidad de marca”) añaden una regla nueva:
La IA solo puede responder si la respuesta rima.
Al principio es gracioso.
Los usuarios se ríen, comparten capturas y la visibilidad sube.
Pero al poco tiempo pasa algo extraño:
Las quejas no disminuyen — pero se vuelven más largas.
Y algunos clientes empiezan a escribir como si fuera un poema.
Pregunta:
¿Por qué una IA que rima cambia el comportamiento de los usuarios?
La solución se desbloqueará mañana.