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Navidad a Todo Gas

Parte 3: La pista anónima

Al día siguiente, Jonas sentía que vivía dentro de una mezcla rara entre el cole, una serie de Netflix y una peli de detectives barata. Estaba sentado en clase de biología, el profe explicaba algo sobre las células, pero en su cabeza sólo se repetían escenas del mercado de Navidad: Papá Noel con zapatillas, la barba torcida, la zona de backstage vacía.

Miraba fijamente su cuaderno, dibujó en una esquina un mini muñeco con gorro de Navidad y escribió al lado: «¿Quién eres?»

Su móvil vibró debajo de la mesa. Echó una mirada rápida hacia el profesor – estaba entretenido con el proyector. Jonas deslizó el móvil con cuidado entre la pierna y el borde de la mesa y miró la pantalla.

No era el grupo de la Banda del Caos. Era Instagram. Un mensaje directo nuevo en la cuenta @NavidadFailz.

Desconocido: «Buscas al Papá Noel del mercado, ¿verdad?»

El corazón de Jonas dio un pequeño salto raro, de esos que te dan cuando crees que te van a pillar — o cuando estás muy cerca de descubrir algo gordo.

Desconocido: «Tú también estuviste en el mercado ayer. Te vi a ti y a tus amigos.»

Jonas se quedó helado. La cuenta era anónima, sin foto, sólo un círculo gris y un nombre súper original: «user017_xd». Bio vacía. Seguidores: 0. Siguiendo: 0. Cuenta recién creada.

Escribió una respuesta, con los pulgares temblando un poco:

@NavidadFailz: «¿Quién eres?»
Desconocido: «Alguien que sabe más que tú.»
@NavidadFailz: «Bro, eso suena a frase de peli mala.»
Desconocido: «Pero es verdad.»

Antes de que Jonas pudiera seguir escribiendo, oyó su nombre.

—Jonas —dijo el profe de biología con tono serio—. ¿Qué es tan interesante que hoy tus células no merecen tu atención?

Varios compañeros soltaron risitas. Jonas dio un respingo, escondió el móvil bajo el cuaderno e intentó poner cara de inocente.

—Eh… sólo estaba pensando… —empezó, pero el profe levantó la mano.

—Tu proceso de pensamiento me lo enseñas en el próximo examen —respondió con ironía—. Ahora escuchas, o luego tú explicas qué hacen las mitocondrias.

—Las centrales energéticas de la célula —murmuró Jonas por reflejo.

—Perfecto —dijo el profe—. Entonces no necesitas ejercicios extra.
«Genial», pensó Jonas.

El resto de la clase pasó tan lento como un streaming con WiFi cutre. En cuanto sonó la campana, Jonas ya estaba casi en el pasillo. Mientras caminaba, escribió un mensaje al grupo:

Jonas: Reunión de emergencia en el comedor. Tema: Papá Noel. Venid todos. YA. O publico vuestras fotos de cuando erais peques.
Lea: Chill, ya iba para allá 😂
Sofía: Amenazas antes de las 12, fuerte. Ahora voy.
Mehmet: Voy. Si no hay comida, me decepciono.

Cinco minutos después, estaban sentados en una mesa del comedor lleno de ruido. Bandejas chocando, alguien tiró cacao al suelo, en otra mesa discutían si se puede llamar “puré” o “patata machacada”.

Lea apartó su brick de zumo. —Bueno, suelta. ¿Qué pasa? Suenas como si hubieras descubierto que Papá Noel en realidad es nuestro profe de mates.

—Si el señor Berger fuera Papá Noel, ayer habría obligado a los niños a hacer cálculo mental —dijo Sofía.

—Y en vez de caramelos repartiría fichas de ejercicios —añadió Mehmet—. Nivel pesadilla 3000.

Jonas negó con la cabeza. —No, en serio. Me ha escrito alguien. A @NavidadFailz.

De golpe, todos se pusieron mucho más atentos.

—¿Alguien te ha escrito? —preguntó Lea—. Pero tu cuenta es anónima.

—Sí —dijo Jonas—. Anónimo, pero se puede mandar DM igual. Mirad. —Puso el móvil en medio de la mesa para que todos vieran el chat.

Sofía leyó en voz alta: «“Buscas al Papá Noel, ¿verdad?”… “Os vi ayer”… Uf.»

—Alguien nos estuvo mirando ayer —concluyó Lea—. Y se ha creado una cuenta nueva sólo para esto. Eso ya es un poco hardcore.

—Igual es sólo un troll —dijo Mehmet—. Un random que quiere hacerse el misterioso.

Jonas se encogió de hombros. —Puede ser. Pero si no es un troll, a lo mejor sabe algo que nosotros no. Y queríamos contenido y respuestas, ¿no?

Lea se inclinó hacia delante, apoyando los codos en la mesa. —Vale. ¿Qué le contestaste?

—Sólo “¿Quién eres?” y que sonaba a frase de peli mala —respondió Jonas—. Luego tuve que sobrevivir a biología.

—Escríbele otra vez —dijo Sofía—. Y nosotros pensamos si ayer hubo alguien que nos mirara raro. ¿Os acordáis de alguien?

Jonas volvió a teclear:

@NavidadFailz: «Vale, user017_xd, si sabes tanto: ¿qué sabes del Papá Noel del mercado?»

Los cuatro se quedaron mirando la pantalla como si así apareciera la respuesta más rápido. Salieron los tres puntitos de “escribiendo”. Desaparecieron. Volvieron a salir.

—Está escribiendo y borrando —murmuró Lea—. Típico.

Luego llegó el mensaje:

Desconocido: «Sólo diré una cosa: no es quien todos creen.»
Desconocido: «Y tiene un problema. Si queréis ayudarle, no lo dejéis.»

A Mehmet se le abrieron los ojos—. Bro, eso suena a tráiler de peli dramática.

—¿Tiene un problema? —repitió Sofía—. ¿Qué es esto, edición drama navideño?

Jonas respondió:

@NavidadFailz: «¿Qué problema? ¿Y cómo lo sabes?»

Durante unos segundos no pasó nada. Jonas se dio cuenta de que movía la pierna de nervios. A su lado, alguien dejó caer la bandeja demasiado fuerte, un tenedor cayó al suelo y el ruido del comedor pareció subir de volumen de golpe.

Entonces el móvil volvió a vibrar.

Desconocido: «Esta noche. Otra vez el mercado de Navidad. La zona de la escena. Detrás del puesto de almendras garrapiñadas.»
Desconocido: «A las 18:10. Fijaos bien en quién llega tarde.»
Desconocido: «Por ahora, nada más.»

Después de eso: nada de puntitos, ningún mensaje más.

—Vale —dijo Lea despacio—. O nos están metiendo en una broma malísima… o esto va a ser el mejor contenido del año.

—Y puede que de paso descubramos qué le pasa a Papá Noel con zapatillas —añadió Jonas.

—Espera —intervino Mehmet—. ¿Y si es algún profe que quiere pillarnos? En plan: “Ja, estáis siguiendo a Papá Noel, carta para vuestros padres”.

—¿Qué profe se haría una cuenta que se llama “user017_xd” y escribiría “xd”? —preguntó Sofía—. Venga, hombre.

Jonas sonrió de lado. —Además, si fuera un profe, nos mandaría un PowerPoint de 40 diapositivas, no un DM de Insta.

Lea se levantó con cara decidida. —Bueno —dijo—, plan para esta noche: volvemos al mercado justo antes de las seis. Nos repartimos. Uno en la zona de la escena, otro en el puesto de almendras, otro con vista general entre la gente. Y uno… —miró a Jonas— filma todo para @NavidadFailz.

—Yo me quedo con la vista general —dijo Sofía—. Ya tengo de serie el “lo veo todo”.

—Yo me sacrifico con las almendras —dijo Mehmet—. Por estrategia, obviamente.

Lea negó con la cabeza, pero se rió. —Sí, sí, estrategia pura. Yo me quedo cerca del escenario.

Jonas asintió. —Y yo soy el que intenta grabarlo todo sin llamar la atención. Influencer ninja, básicamente.

—Suena cero seguro, pero me gusta la energía —comentó Sofía.

Sonó el timbre de la siguiente clase. Los cuatro soltaron un suspiro a la vez.

—Bueno —dijo Lea, empujando la bandeja—. El capítulo “colegio” de esta peli sigue. Pero esta noche… —hizo una pausa— …esta noche sabremos si user017_xd sólo habla o si de verdad sabe algo.

Jonas guardó el móvil en el bolsillo y se levantó. Esa sensación rara en el estómago volvió: mezcla de nervios, emoción y un poquito de paranoia.

Al salir del comedor, el móvil volvió a vibrar. Miró la pantalla:

Desconocido: «Y otra cosa: no confiéis en todo el mundo que dice que sólo quiere ayudar.»
Desconocido: «Sobre todo no en los que llevan un micro en la mano.»

Jonas se quedó quieto en medio del pasillo. —¿Pero qué…? —murmuró.

En su cabeza apareció enseguida la imagen del presentador del mercado de Navidad: el tipo del micro a todo volumen y sonrisa permanente.

«Vale», pensó Jonas, «la dificultad de la Christmas Challenge acaba de subir de ‘graciosa’ a ‘what the heck’.»

Y, en el fondo, sabía que esa noche iba a pasar algo sí o sí.